La Nueva Asimetría Cognitiva

Tradicionalmente, las asimetrías económicas se asociaban al acceso. Algunas personas poseían información que otras no tenían, algunas organizaciones disponían de recursos inaccesibles para sus competidores y algunos actores operaban con ventajas derivadas de un acceso privilegiado al conocimiento.
La economía de la información estudió precisamente este tipo de situaciones. Joseph Stiglitz, entre otros autores, desarrolló una parte importante de su trabajo alrededor de los mercados con información asimétrica: contextos en los que distintos participantes conocen cosas diferentes y esa distribución desigual de información afecta su comportamiento y sus decisiones. Premio Nobel La digitalización modificó parcialmente esta situación. El acceso a información aumentó de forma significativa. El acceso a herramientas digitales también.
Sin embargo, una nueva forma de asimetría comenzó a emerger, no relacionada exclusivamente con la disponibilidad de información, sino con la capacidad de comprenderla. Dos personas pueden tener acceso al mismo reporte y llegar a conclusiones completamente diferentes. Dos empresas pueden operar con información similar y tomar decisiones radicalmente distintas. Dos organizaciones pueden observar exactamente los mismos datos y aun así interpretar realidades opuestas.
La diferencia ya no reside únicamente en quién posee la información, sino en quién es capaz de convertirla en entendimiento útil.
Esta idea también encuentra un antecedente relevante en el informe Hacia las sociedades del conocimiento de UNESCO, que distingue entre ampliar el acceso a información y resolver las desigualdades relacionadas con conocimiento y capacidad efectiva de participación. UNESCO advierte que las brechas de conocimiento pueden persistir incluso cuando aumenta el acceso tecnológico. UNESCO Docs
Esta nueva asimetría resulta especialmente visible en pequeñas y medianas empresas. Muchas generan información constantemente: emiten y reciben facturas, utilizan bancos, realizan pagos, mantienen relaciones con clientes y proveedores, cumplen obligaciones tributarias y participan activamente en la economía digital.
Sin embargo, muchas continúan dependiendo de terceros para interpretar aquello que ocurre dentro de su propia operación: contadores, asesores, consultores o analistas.
La dependencia no constituye necesariamente un problema. La especialización es una característica ampliamente presente en la organización económica. El desafío aparece cuando la distancia entre quien comprende y quien decide se vuelve demasiado grande, especialmente cuando el entendimiento permanece concentrado en grupos especializados mientras la toma de decisiones continúa distribuida entre millones de actores económicos.
En ese escenario, la capacidad de comprensión comienza a comportarse como un recurso económico en sí mismo: un recurso distribuido de forma desigual. Y como ocurre con otros recursos distribuidos de forma desigual, sus efectos pueden reflejarse en la calidad de las decisiones, la capacidad de adaptación y los resultados obtenidos.
La economía digital redujo numerosas barreras de acceso a la información.
La siguiente pregunta consiste en determinar si también puede reducir las barreras asociadas al entendimiento.
Referencias Joseph E. Stiglitz. Information and the Change in the Paradigm in Economics. Nobel Lecture, 2001. Premio Nobel UNESCO. Hacia las sociedades del conocimiento. 2005.